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THE WOW! SIGNAL: Entrevista Rolling Stone [ESPAÑOL]

  • Foto del escritor: MUSE Argentina
    MUSE Argentina
  • 26 may
  • 11 min de lectura

Hablamos en 2022 para la entrevista que terminó siendo la portada de Rolling Stone. Ya estabas prediciendo guerras y el auge de la IA. ¿Tenés una bola de cristal o algo así?


Es una buena pregunta. [ríe] No, creo que colectivamente todos sentimos que se viene un cambio. Creo que hay algo moviéndose, una forma de inteligencia no humana, algunos dirían una inteligencia alienígena, y que potencialmente será más inteligente que nosotros. Todo eso es fascinante y extraño al mismo tiempo. No tengo una bola de cristal, pero cualquiera puede ver lo que viene pasando desde hace varios años. No es necesariamente el tema central de este álbum, pero sí aparecen aspectos de eso: la sensación de estar habitado por fuerzas misteriosas. El anterior [Will of the People] estaba mucho más anclado en la realidad, en la política y en el mundo real. Este álbum, en cambio, se adentra más en territorio desconocido, ya sea dentro de mi cabeza, en el universo o en el mundo en general, y hacia lo que el futuro nos tiene preparado. Esta nueva forma de inteligencia me hace reflexionar sobre, no sé, la espiritualidad, el sentido de la existencia humana, de dónde venimos y hacia qué estamos evolucionando. Pero en este disco nos inclinamos más hacia el misterio, aunque sigue siendo algo muy personal.

¿Es tu álbum más personal?


Muy probablemente. Hay temas que van a ser difíciles de abordar en entrevistas. Esa es parte de la razón por la que en realidad no quería hacerlas; esta es la única que estoy dando por ahora. Creo que leyendo las letras, en el final de “Space Debris”, por ejemplo, se puede llegar a imaginar lo que viví recientemente. Durante diez años sentí que tenía una vida organizada, que todo estaba estructurado, quizá hasta predecible. Y fue fascinante, como artista, atravesar una serie de acontecimientos personales, pero también vivir en el mundo tal como es, con todo lo que estamos atravesando colectivamente, y encontrarme en una vida más caótica, menos estable y, por lo tanto, más inmersa en lo desconocido y el misterio. Fue interesante porque hacía mucho tiempo que no me sentía así. Y en este álbum tengo la impresión de que gran parte de la música y las letras no vienen de mí. Escuché a otros artistas hacerse este tipo de preguntas: ¿de dónde vienen las canciones? ¿Vienen de arriba, o de otro lugar, de alguna parte profunda del subconsciente perdido? ¿O quizás vienen de vibraciones externas a nosotros? No lo sabemos. Tenía curiosidad por soltar el control y abrazar un poco más el caos, lo desconocido. Y creo que eso me llevó a canciones más crudas, más personales, y quizá un poco menos conceptuales, pero más honestas y verdaderas. No estoy seguro de estar respondiendo la pregunta. [ríe]


¿Cómo te sentís hoy? ¿Estás en paz con lo que atravesaste estos últimos dos años?


Sí, ahora está mucho mejor. Este álbum me hizo darme cuenta de lo importante que son para mí la expresión y la escritura. Fue un poco como los primeros años de Muse, cuando el futuro es difuso y no sabés si el camino que estás tomando es el correcto. Hacer este disco fue, para mí, una experiencia catártica y casi sanadora, comparable a aquellos primeros años. Me recordó la suerte que tengo de contar con esta vía de escape maravillosa, de poder expresarme a través de la música. Expresarse mediante el arte es una forma muy efectiva de enfrentar las dificultades que la vida puede tirarte encima. Así que, para responder tu pregunta: sí, estoy bien. Los chicos están bien, gracias por preguntar. Todo está bien. Este álbum cuenta historias muy reales, historias para las que no estaba preparado. Aunque, ¿alguna vez realmente estamos preparados? Así es la vida: podés pasar diez o incluso veinte años creyendo que la entendés, pensando que podés encuadrarla y anticipar las cosas. Y de repente todo se desarma, todo colapsa en el caos. E incluso si sos muy pragmático, si te basás en hechos concretos y pensás que lo sabés todo, el universo siempre encuentra una manera de cruzarte algo completamente impredecible, algo que te obliga a destruirlo todo y reconstruir de nuevo. Creo que este álbum habla mucho de eso. Me recuerda mis primeros descubrimientos como músico y como miembro de Muse. Cuando pienso en los primeros dos o tres discos, hoy me siguen pareciendo misteriosos, igual que cuando los hicimos. Crear es una manera de darle sentido a una situación difícil de atravesar. Así que sí, este álbum es muy importante para mí. Me recordó no solo que la música es importante para mí, sino que literalmente puede salvarme.


Curiosamente, cuando hablamos sobre Will of the People hace cuatro años, también dijiste que era un disco que volvía a tus raíces, aunque quizá más desde lo sonoro.


Ahora hablo más del aspecto emocional de este álbum, de la escritura y de mi proceso. Fue algo crudo y natural. Realmente no conceptualicé nada. Ahora que el disco está terminado, puedo tomar cierta distancia: habla de la soledad, de la inteligencia no humana, de esta búsqueda humana y del deseo de no estar solos, tanto espiritual como cósmicamente. Buscamos amor para no sentirnos solos, pero como especie también buscamos no estar solos en el universo, ¿entendés? Y encuentro muy interesante ese vínculo entre el subconsciente y el universo desconocido; es un territorio que el álbum explora. La pérdida de referencias, las relaciones, todas esas luchas relacionadas con la salud mental, las intrusiones, la existencia de una inteligencia superior… la pregunta es si existe algo más influyéndonos. Crecí viendo una película que adoraba, llamada Contact [Robert Zemeckis, 1997]. Creo que está basada en un libro de Carl Sagan. Hay un paralelismo entre esa película y este álbum. No pensé en eso mientras lo escribía, pero unas semanas después de terminarlo vi la película con mis hijos y mis sobrinos. Es como si The Wow! Signal llevara el mismo mensaje: la idea de que nuestros traumas nos empujan a no querer estar solos en el universo, a construir toda esta tecnología, estos centros de datos de IA, el instituto SETI, la búsqueda de inteligencia extraterrestre, enviar personas a Marte o sondas al espacio. Por ejemplo, en Contact, la protagonista pierde a sus padres de joven y pasa el resto de su vida buscando alienígenas o vida más allá de nuestro planeta. No fue intencional de mi parte, pero me pareció evidente que tanto la película como el disco intentaban conectar estas cosas: el trauma humano entrelazado con el deseo de generar una conexión. Eso es lo que estamos buscando con la IA, mientras arriesgamos todo para desarrollarla y lanzarnos al espacio. Me fascina el riesgo que estamos dispuestos a correr con tal de no estar solos.



En la época de Will of the People estabas preocupado por el estado del mundo, las posibles guerras, etcétera. Pero también estabas muy entusiasmado con la IA. Cuatro años después, ¿seguís pensando que la tecnología y la ciencia pueden salvar a la humanidad?


También podrían destruirnos, obviamente. Creo que todo gran descubrimiento trae consigo un riesgo; es imposible no pensar en la energía nuclear. Es como poner en la balanza los pros y los contras: la enorme cantidad de energía frente a la destrucción. Sin embargo, la IA presenta riesgos muy distintos, ligados a su evolución. No creo ser tan optimista como hace cuatro años. Ahora soy mucho más consciente del riesgo. Y creo que nos pasa a todos: estamos saltando juntos hacia lo desconocido. No sé si existe una organización internacional, un tratado o algo capaz de frenarlo realmente. Eso es lo que de verdad me asusta. La IA trataría a los humanos como una etapa. Si uno quiere ser optimista, podría pensar que acabamos de dar nacimiento a una nueva especie.


Entonces, desde tu punto de vista, sí hay riesgos.


Vamos a tener que convivir con eso. Quizá habla mi lado fanático de la ciencia ficción, pero creo que la IA tendrá todo el interés en abandonar la Tierra para expandirse. Una vez que empiece a construir centros de datos en el espacio, con robots capaces de viajar mucho mejor que nosotros y con inteligencia propia, utilizará los recursos disponibles. Volviendo al disco, es un álbum muy personal y probablemente el menos político que Muse haya hecho desde sus comienzos. Así que si hablo de política acá, en realidad no tiene mucho que ver con el álbum. Por ejemplo, volviendo a la IA: creo que el mayor problema que enfrentaremos en los próximos años será la pérdida de empleos. La forma en que manejemos eso será lo que genere conflictos y revoluciones. Todo dependerá de si los gobiernos son capaces de redistribuir la riqueza de las empresas tecnológicas hacia la gente. Y creo que eso es lo único que puede desacelerar o evitar una gran crisis económica.


Pero eso ya no es realmente algo nuevo, ¿no?


Es como cuando descubrimos los recursos energéticos. Hay lugares, como Noruega, donde el petróleo fue visto como un beneficio real para la población. Noruega es un ejemplo de redistribución. En cambio, algunos países —especialmente los considerados “en desarrollo”— hablan de una “maldición del petróleo”, porque los gobiernos lo usaron para enriquecerse sin devolver nada a la población. Son países sin sistema de salud, sin protección social, pero con enormes riquezas petroleras. En cuanto a la IA, los datos, que además son personales, deberían verse como un recurso natural. Ese recurso hoy está siendo acumulado y controlado por un pequeño grupo de personas dentro de las grandes empresas tecnológicas. Creo que los países deberían considerar esos datos como un recurso natural y asegurarse de que la riqueza generada a partir de ellos pueda redistribuirse entre la población. Esas decisiones políticas serán las más importantes de los próximos años. Más concretamente, no soy completamente anticapitalista. Simplemente creo que los sistemas de redistribución tienen que ajustarse para no destruir la naturaleza ni destruir la sociedad. Creo que eso puede hacerse sin dejar de motivar a la gente, impulsándola a inventar cosas extraordinarias. Solo pienso que hacen falta mecanismos para equilibrar ambas partes.



En este nuevo álbum encontramos algunas colaboraciones, especialmente Dan Lancaster, que es algo así como “el cuarto miembro de Muse”, pero también Ellie Goulding, que canta en “Hush”. ¿Qué te llevó a abrir el proceso creativo e invitar a otros artistas?


Principalmente fue por Dan. Se unió a la banda como músico en vivo, como dijiste, en 2022 creo. Nos hicimos muy amigos durante la gira, nos conocimos más y descubrimos que es un productor excelente. Viene sobre todo del metal, pero sentíamos que realmente quería hacer algo con Muse más allá de su rol sobre el escenario. Con los años empezamos a tirar algunas ideas, incluyendo la posibilidad de incorporar compositores y músicos fuera del trío original. Así que probamos escribir una canción juntos. Fue una primera vez para mí. Y justo en ese mismo momento, Ellie Goulding estaba en el estudio de al lado; no estaba planeado para nada. Estábamos trabajando con varias personas, desarrollando ideas, todo muy abierto, solo para ver hacia dónde podía ir. En esa etapa ni siquiera pensábamos en un álbum, era simplemente un experimento. Y la canción empezó a tomar forma y sonaba realmente bien. Conozco a Ellie desde hace años. La había visto muchas veces y siempre decíamos que algún día deberíamos hacer algo juntos. Y por pura coincidencia apareció en el estudio muy tarde, tipo once de la noche. Creo que ya estábamos por irnos a casa y entró diciendo: “Oh, ¿puedo escuchar en qué están trabajando?”. Se lo mostramos y le encantó. Así surgió la idea de hacer una canción, un dueto entre dos personas. A partir de ahí seguimos trabajando hasta terminar el tema. Todo fue un accidente feliz: ella estaba justo al lado, yo probando cosas, y simplemente ocurrió de forma muy natural. Pero es la única canción con compositores externos involucrados. El resto del álbum es mío o mío con la banda. Dan produjo principalmente, pero aportó pequeños detalles que marcaron toda la diferencia. Es la primera vez que la banda tiene algo parecido a un cuarto integrante. Y eso es bastante nuevo para nosotros, aunque lo más revitalizante es simplemente tener sangre nueva en nuestro décimo álbum. Realmente me ayudó, porque el anterior lo habíamos producido nosotros mismos, lo que significó que Dom, Chris y yo pasáramos muchísimo tiempo editando, trabajando en la parte técnica, ingeniería de sonido y todo eso. Para ser sincero, Chris siguió ocupando bastante ese rol en este disco también, pero en lo personal me hizo bien no tener que lidiar con la parte técnica, preparar micrófonos, editar, hacer efectos. Es el primer álbum en mucho tiempo en el que realmente siento que puedo simplemente ser un artista, un cantante, un compositor, libre para concentrarme en la carga emocional de las canciones. No necesitaba pensar en la producción y todo lo demás. Ya habíamos hecho muchísimo de eso en los discos anteriores.


Ahora mismo están en plena gira por Estados Unidos, y sus conciertos se volvieron cada vez más espectaculares con los años. ¿Qué tipo de sorpresas tienen preparadas para los fans europeos?


Estamos planeando hacer una pequeña gira de clubes en Europa en noviembre. Nos gustaría dar algunos conciertos para después volver más fuerte en el verano de 2027. Estoy bastante seguro de que tocaremos al menos una o dos veces en los principales países europeos. Y luego, el próximo verano, haremos cosas a una escala mayor. Ese es el plan. Y respecto a las sorpresas, la verdad es que todavía estamos viendo qué queremos hacer, así que por ahora no voy a decir demasiado, pero una vez más debería ser algo muy espectacular.


En este álbum, la canción “Cryogen” recuerda muchísimo a “Plug In Baby”. Quizá es la primera vez que escucho una conexión tan evidente entre quienes eran a principios de los 2000 y quienes son hoy. ¿Creés que pueden unir a sus distintas audiencias?


¡Eso estaría bueno! Creo que en ciertas canciones dejamos de tener miedo de nuestro pasado, del sonido y el estilo de los primeros discos de Muse. Ya no tenemos miedo de revisitar esas sonoridades. Y “Cryogen” realmente suena muy a “Muse de los primeros años”: un sonido de power trio, muy impulsado por las guitarras. No nos obligamos a hacerlo. Simplemente sentimos que ahora se sentía bien hacerlo, sin que pareciera que nos estábamos repitiendo. Pasó mucha agua bajo el puente; podemos permitirnos revisitar nuestro propio trabajo, y se siente como agregar una nueva capa a nuestra historia. Pero no aplica a todo el álbum. “Cryogen” claramente se destaca en ese sentido. Me recuerda que “Plug In Baby” fue una canción bastante única en su momento, y su éxito nunca nos impidió querer volver a ese estilo. Pero después de veinte años, veinticinco incluso, creo que podemos permitirnos hacerlo.


La señal “Wow!” es una señal de radio detectada en 1977 en Ohio, Estados Unidos. Imaginemos que realmente fue un mensaje de amigos interestelares. ¿Cómo les describirías el estado actual de nuestro mundo?


Intentaría mantenerme positivo. Creo que hemos evolucionado. Hemos atravesado cambios extraordinarios como especie en este planeta. Y estamos al borde de crear algo que probablemente será capaz de viajar más allá de nuestro sistema solar, algo capaz de ir más lejos. Estamos a punto de pasarle la posta a algo que verdaderamente podrá explorar el espacio y, espero, hacerlo sin destruirnos. Honestamente, creo que eso es bastante bueno. No sé si eso les daría ganas de venir, aunque también puedo entender por qué no lo haría. No sé si conocés la teoría del Bosque Oscuro. Es la primera canción del álbum [“The Dark Forest”]. Básicamente dice que la razón por la que no detectamos vida en el espacio es porque la vida se está escondiendo. Porque cualquier forma de vida que se revela termina destruida. Es una metáfora: todas las criaturas del bosque se esconden porque temen ser cazadas. Por eso el universo parece vacío. La vida inteligente entiende muy rápido que debe permanecer en silencio y oculta. La señal “Wow!” podría haber sido un error de parte de nuestros amigos escondidos. A veces nos sentimos tan solos, deseamos tanto creer que hay algo más allá afuera, que nos gusta pensar que un encuentro podría ser pacífico y enriquecedor. Pero esta teoría nos recuerda, de alguna manera, que quizá no sea así.


Créditos a Muse Reddit por la transcripción del texto de la revista Rolling Stone France.




THE WOW! SIGNAL, lanzamiento oficial el próximo 26 de junio de 2026.


Nota por MUSE Argentina.

 
 
 

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